Hay algo peor que pagar impuestos: pagar impuestos sin saber cuánto, cuándo ni por qué.
Muchas PYMES y micropymes navegan a ciegas entre trimestres, sin planificación ni previsión.
El resultado: sustos, sanciones, tensiones de tesorería y esa sensación de ir siempre apagando fuegos.
La buena noticia es que en 2026 no tiene por qué ser así. Hacienda ya ha publicado su calendario fiscal oficial y, con una buena estrategia y el apoyo adecuado, puedes tener el control total de tus obligaciones sin dramas ni sobresaltos.
El año fiscal español coincide con el año natural: del 1 de enero al 31 de diciembre. Durante este periodo, las empresas deben presentar varias declaraciones y pagos, muchos de ellos trimestrales.
Lo esencial es comprender que Hacienda no improvisa: las fechas están marcadas desde el primer día del año. Y por tanto, tú tampoco deberías improvisar.
Tanto si eres autónomo como sociedad, si estás en régimen de estimación directa o presentas el impuesto de sociedades, esto te interesa. Estos son los impuestos que marcan el ritmo fiscal de tu negocio:
1T (enero, febrero y marzo)
2T (abril, mayo y junio)
3T (julio, agosto y septiembre)
4T (octubre, noviembre y diciembre)
Consejo clave: marca estas fechas en tu calendario desde enero y planifica tu caja para cada trimestre. Los impuestos no avisan, pero sí están avisados.
Saltar un plazo fiscal no es solo una “anécdota” administrativa. Puede implicar:
Y lo más importante: el desorden que genera en tus finanzas. Lo que ibas a pagar hoy, si no lo pagas, lo pagas después y con intereses.
Organizarte bien no significa convertirte en experto fiscal. Significa tener un sistema de previsión y seguimiento que te permita vivir tranquilo. Aquí algunas prácticas infalibles:
La digitalización ha transformado cómo gestionamos los impuestos. Pero no todo depende de ti. Estas herramientas y servicios pueden ayudarte (siempre acompañados de una asesoría que te lo ponga fácil):
Lo importante no es el software… es que lo maneje alguien que sepa lo que hace. Tu asesoría no solo debe presentar tus impuestos, debe ayudarte a entenderlos y planificarlos.
Planificar el pago de impuestos no es un capricho de oficina. Es una estrategia de supervivencia y crecimiento. Cuando controlas tu calendario fiscal, controlas tu negocio.
Porque no se trata solo de cumplir, sino de anticiparte. De tomar decisiones con base real. De dormir tranquilo. De crecer con orden.
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En nuestro despacho hemos diseñado una plantilla fiscal personalizada donde nuestros clientes pueden ver, de forma visual y sencilla, todas sus obligaciones según su caso concreto: modelos, fechas y conceptos, sin perderse entre tecnicismos ni calendarios genéricos.
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