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Cómo planificar el pago de impuestos trimestrales sin sorpresas en 2026

Patricia

Hay algo peor que pagar impuestos: pagar impuestos sin saber cuánto, cuándo ni por qué.

Muchas PYMES y micropymes navegan a ciegas entre trimestres, sin planificación ni previsión.

El resultado: sustos, sanciones, tensiones de tesorería y esa sensación de ir siempre apagando fuegos.

La buena noticia es que en 2026 no tiene por qué ser así. Hacienda ya ha publicado su calendario fiscal oficial y, con una buena estrategia y el apoyo adecuado, puedes tener el control total de tus obligaciones sin dramas ni sobresaltos.

Entendiendo el mapa fiscal del año

El año fiscal español coincide con el año natural: del 1 de enero al 31 de diciembre. Durante este periodo, las empresas deben presentar varias declaraciones y pagos, muchos de ellos trimestrales.

Lo esencial es comprender que Hacienda no improvisa: las fechas están marcadas desde el primer día del año. Y por tanto, tú tampoco deberías improvisar.

Qué impuestos debe presentar una PYME o micropyme cada trimestre

Tanto si eres autónomo como sociedad, si estás en régimen de estimación directa o presentas el impuesto de sociedades, esto te interesa. Estos son los impuestos que marcan el ritmo fiscal de tu negocio:

1T (enero, febrero y marzo)

  • Hasta el 20 de abril, deberás presentar:
    • Modelo 111 ( retenciones a trabajadores, profesionales y empresarios (nóminas, facturas con IRPF, etc.)
    • Modelo 115 (retención por alquileres de inmuebles)
    • El modelo 303 (IVA)
    • El modelo 130 o 131 (pagos fraccionados del IRPF)
    • Si eres sociedad, quizá también el modelo 202 (pago fraccionado del Impuesto de Sociedades)

2T (abril, mayo y junio)

  • Hasta el 20 de julio, se presentan de nuevo los mismos modelos: IVA, IRPF y pagos fraccionados si procede.

3T (julio, agosto y septiembre)

  • Hasta el 20 de octubre, vuelve la ronda habitual de impuestos.

4T (octubre, noviembre y diciembre)

  • Este es el trimestre más delicado: se presenta en enero del año siguiente, hasta el día 30, y suele incluir también modelos informativos como el 390 (resumen anual de IVA), el 190 (retenciones) y otros.

Consejo clave: marca estas fechas en tu calendario desde enero y planifica tu caja para cada trimestre. Los impuestos no avisan, pero sí están avisados.

¿Qué pasa si no lo presentas a tiempo?

Saltar un plazo fiscal no es solo una “anécdota” administrativa. Puede implicar:

  • Recargos por presentación fuera de plazo (1% más un 1% adicional por cada mes de retraso)
  • Intereses de demora
  • Sanciones económicas, especialmente si el error se considera voluntario o reincidente

Y lo más importante: el desorden que genera en tus finanzas. Lo que ibas a pagar hoy, si no lo pagas, lo pagas después y con intereses.

Cómo anticiparse: buenas prácticas para planificar sin sustos

Organizarte bien no significa convertirte en experto fiscal. Significa tener un sistema de previsión y seguimiento que te permita vivir tranquilo. Aquí algunas prácticas infalibles:

  • Reserva mensual de impuestos: aparta un porcentaje fijo de tu facturación para los pagos trimestrales. Así, el día 20 no te pilla con la cuenta vacía.
  • Revisión contable mensual: no esperes al cierre del trimestre. Revisa tus ingresos y gastos cada mes y ajusta si es necesario.
  • Sincroniza tu calendario con Hacienda: agenda las fechas límite desde enero. Puedes usar herramientas como Google Calendar o tu propio ERP.
  • Haz equipo con tu asesoría: no lo hagas solo. Una buena asesoría te acompaña, te recuerda los plazos y te ayuda a tomar decisiones inteligentes con antelación.
  • Haz balance más allá de lo fiscal: cada trimestre es también una oportunidad de revisar tu rentabilidad, tus márgenes y tu estrategia financiera.

Herramientas digitales (y humanas) que marcan la diferencia

La digitalización ha transformado cómo gestionamos los impuestos. Pero no todo depende de ti. Estas herramientas y servicios pueden ayudarte (siempre acompañados de una asesoría que te lo ponga fácil):

  • Software de facturación con módulos fiscales: facilitan el cálculo automático del IVA y los pagos a cuenta. Además, permiten a tu asesoría acceder directamente y preparar las declaraciones sin que tú tengas que mover un dedo.
  • Contabilidad en la nube: si usas herramientas como NCS software, Holded o similares, tu contabilidad está siempre actualizada y accesible por tu asesoría, en tiempo real.
  • Recordatorios personalizados: muchas asesorías (como la nuestra) envían alertas antes de cada vencimiento para que no se te pase nada. Automatizado, pero humano.
  • Presentación telemática por tu asesoría: olvídate de certificados digitales y sedes electrónicas. La asesoría puede presentar todos los modelos por ti de forma segura.

Lo importante no es el software… es que lo maneje alguien que sepa lo que hace. Tu asesoría no solo debe presentar tus impuestos, debe ayudarte a entenderlos y planificarlos.

Conclusión: la planificación es poder

Planificar el pago de impuestos no es un capricho de oficina. Es una estrategia de supervivencia y crecimiento. Cuando controlas tu calendario fiscal, controlas tu negocio.

Porque no se trata solo de cumplir, sino de anticiparte. De tomar decisiones con base real. De dormir tranquilo. De crecer con orden.

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